¿QUÉ ES ÉXITO Y FRACASO PARA TI?
En una ocasión escuché a un ejecutivo de una gran compañía decir: “Me siento realizado”. Estas palabras salieron de lo mas profundo de su corazón, este hombre sintió que al fin había logrado lo máximo, lo más grande en su vida. Seguramente asociaba el logro de sus metas personales con el verdadero éxito en la vida. A pesar de lo importante que era para él estar en esa posición, mi reacción fue quedarme absolutamente paralizada sin poder hablar siquiera para felicitarlo, realmente no pude decirle nada, mientras por mi mente pasaba la imagen del sacrificio de Jesús en la cruz.
Hay un sinnúmero de ejemplos bíblicos en los que podemos analizar lo que yo he llamado la batalla “Éxito vs. Fracaso”. Recordemos estos dos casos en la Biblia. En Génesis 1:26-31, encontramos un diseño exitoso de Dios: “La Creación del hombre a su imagen y semejanza”. Sin embargo, más adelante, en el mismo libro (capítulo 3), vemos que el hombre pecó en el huerto del Edén. El otro ejemplo es la crucifixión y muerte de Jesús (Mateo 27:32-56), donde Él se hizo hombre como tú y como yo y dio su vida en la cruz por amor a nosotros.
En la mayoría de los casos asociamos “Éxito” con lo que todos deseamos, como ser aceptado, tener muchas posesiones, ser reconocido por todos, o dominar sobre algo o alguien. Por otro lado, relacionamos “Fracaso” con todo lo que nadie quiere: perder, ser lastimado, sufrir, etc. Para otros los fracasos son experiencias que dejan cicatrices y que llevan por nombre “frustración”, donde muere fulminantemente un deseo.
El hombre cometió pecado en el huerto pero la muerte de Jesús por nosotros fue el mayor sacrificio de amor y perdón que podemos encontrar. Así que la creación del hombre y la muerte de Jesús, ambas, fueron situaciones donde se produjo un “Éxito” total.
En una ocasión escuche la opinión de un creyente que dijo: “...la gente es inestable por los fracasos que han tenido en la vida”, quiso decir que siempre que pases por un fracaso automáticamente te conviertes en una persona inestable. Yo te pregunto: ¿Qué es Éxito y Fracaso para ti? ¿Quién ganará la batalla en tu vida, el “Éxito” o el “Fracaso”?.
Yo defino el “Fracaso” como el escenario en que el miedo nos consume, nos detiene y nos conformamos con lo que ya hemos logrado, sin darle oportunidad a Dios de que nos haga crecer en otras áreas. “Fracaso” es preferir estancarnos en un solo lugar (Mateo 25:25) pensando que sólo ahí estamos realizados y no tener la visión de Cristo. Es cuando no queremos pasar por una situación con tal de no sufrir dolor (Mateo 19:22), el cual nos hace más fuertes.
Si consideramos fracaso todas las malas experiencias que vivimos, entonces estaremos negando que fuimos hechos a imagen de Dios. Estas experiencias sencillamente nos ayudan a aprender algo que no sabíamos, algo que nos hace crecer más. Además estaríamos aceptando que no estamos capacitados para aprender lo que no sabemos, viviríamos frustrados y con miedo, y eso detiene nuestro crecimiento. En definitiva, no hay mayor fracaso que conformarse con el día de hoy por miedo a fracasar.
“Éxito” no incluye solamente los grandes logros alcanzados, “Éxito” también es saber aprender de un tal llamado fracaso, al cual yo denominaría “Experiencia para ganancia”. Con estas experiencias subimos a otro nivel que nos hace más fuertes para seguir conquistando nuevos horizontes (Filipenses 2:5-11). “Éxito” es también vivir para nuestro Padre, independientemente de si somos o no reconocidos, y saber administrar lo que Él pone en nuestras manos (Mateo 25:21). El “Éxito” se consigue con una vida rendida totalmente a los pies del maestro para hacer su voluntad y no la nuestra, sabiendo que si buscamos el reino de Dios y su justicia, lo demás tus sueños y deseos serán añadidos.
Me parece que tomando el ejemplo de Jesucristo, podemos concluir que aquel que sirve a Dios jamás tendrá un fracaso, sin embargo si tendrá ganancia (Proverbios 10:22). Todas las experiencias deberían ser “Éxito” o ganancia y no “Fracaso” o frustración. Cuando logremos aprender de los fracasos estaremos listos para el “Verdadero Éxito”.
LAS 7 SEÑALES DE LOS LÍDERES JUVENILES SOBRESALIENTES
por:Jose Gamez
El liderazgo efectivo es el complejo resultado de una diversidad de factores. Aún así, hay algunas características que acompañan a cada líder de jóvenes y adolescentes que logra hacer un trabajo sobresaliente.
Lejos del estereotipo de líder juvenil hombre, joven, gracioso, que toca la guitarra, seminarista y que tiene una camioneta, las siguientes señales acompañan a cada líder juvenil efectivo:
Señal 1: Llenos del Espíritu Santo
Claro que esta característica no es exclusiva del liderazgo juvenil. Ser llenos del Espíritu Santo es condición obligatoria para ser un cristiano efectivo. Pero en el caso del líder o pastor de adolescentes si no somos llenos del Espíritu de Dios, nuestra consejería se limitará a manejar recursos humanos, que por buenos que sean, no podrán satisfacer plenamente las necesidades de los jóvenes en conflicto. Y también nuestras motivaciones y nuestro trato no tendrá la efectividad de quien está provisto de la guía del Espíritu en la toma de decisiones. La espiritualidad del líder juvenil es fácilmente discernible para los adolescentes y jóvenes de este tiempo. A ellos no les basta con un lindo sermón arriba de un pulpito. Las relaciones interpersonales cercanas entre los lideres y los jóvenes son indispensables para un ministerio sano. Pero en esa cercanía es que mejor se puede notar el verdadero carácter del líder juvenil. Aun cuando parece que los adolescentes no prestan atención, están mirando de cerca si lo que dicen los lideres cuando predican lo viven cuando están abajo del escenario. Si los líderes pretenden acompañar a los adolescentes a la madurez en Cristo, eso es imposible de hacer si ellos mismos no cultivan una relación de dependencia con el Espíritu de Dios.
Señal 2: Tienen un Sentido de Llamado
Para muchos es obvio pensar que la decisión de ir a hacer misiones en lugares alejados y difíciles tiene una única explicación en un llamado especial del Señor. Pero el ministerio juvenil es tan transcultural como cualquier ministerio a otra geografía. Involucra cambios de lenguaje, diferentes vestimentas, música, danzas exóticas y distintas presuposiciones morales. Si aquellos que se disponen a participar del ministerio con adolescentes no tienen un llamado claro y especifico a trabajar con ellos ocurrirá una de dos cosas o ambas: se sentirán muy pronto miserables o harán sentir miserables a sus adolescentes. Tener la convicción de que Dios es quién nos ha convocado a hacer los que hacemos es la única fuente de afirmación donde deberíamos depositar nuestra confianza. Los resultados son impredecibles en el ministerio en general, cuanto más en el ministerio con la edad más impredecible. Solo un sentido de llamado claro es lo que hace al líder seguir adelante. Es tiempo de que se levanten lideres que no están “practicando hacer ministerio” mientras trabajan con los jóvenes. Hacen falta lideres que sepan que han sido llamados por Dios a invertir en esta generación y hacer un esfuerzo en serio mas allá de los aparentes resultados o de las expectativas de personas de otros ministerios.
Señal 3: Están Preparados para la Tarea de Aconsejar
La juventud es una época de muchas preguntas. La posmodernidad ha complejizado la dinámica adolescente, los cambios se han exagerado y los mensajes contradictorios abundan. Por eso es necesario que aquellos que lideran jóvenes tengan respuestas contundentes y no ingenuas. El rol de modelo que a cada líder le toca debe se ejercido con responsabilidad. Aquellos que han sabido aconsejar a sus adolescentes pronto comenzarán a recibir más adolescentes pidiendo consejos. Los líderes efectivos están preparados para la tarea de dar consejos comprometidos y sabios. Para poder hacerlo se especializan en las cuestiones de la cultura, las crisis familiares, la identidad y en los distintos métodos para hacer una consejería efectiva. En otras palabras, trabajan y estudian para ser mejores consejeros. Pero un condimento que no puede faltar es ser “Confiables.” La confiabilidad es parte inherente a la capacidad de aconsejar y a la posibilidad de entablar una relación personalizada. Líderes que no son confiables no tardarán en ser descartados por los adolescentes. El secreto de confesión es de vida o muerte para alguien hiper consciente de si mismo como son los jóvenes. Personalmente puedo decir que aunque soy un predicador he observado frutos más milagrosos en ocasiones donde tuve el regalo de poder dar la palabra adecuada en el momento justo a una necesidad especifica de alguien. Seamos sinceros: la mayoría de las predicaciones quedan en el aire, pero esos momentos en que alguien se abre con una persona que para ella es importante para hacerle un cuestionamiento personal tienen un impacto mucho mas poderoso. Por eso es que me da lastima ver tantos lideres que solo dependen de un micrófono para comunicarse con sus jóvenes. Se pierden tantas oportunidades por no ahondar en ofrecer consejería sabia...
Señal 4: Están Actualizados respecto a la Cultura Joven
El vértigo de cambio impulsado por los medios y el mercado exige una constante actualización de parte de los líderes juveniles. Las diferentes tribus de adolescentes tendrán diferentes características en sus gustos musicales, en su vestimenta y en su lenguaje. Desconocer sus ondas equivaldrá a desinterés por saber qué los atrae. Un grupo de adolescentes requiere una disposición transcultural similar a la que requieren las misiones en otras latitudes solo que el cambio es generacional más que geográfico. El líder o la líder efectivos estarán atentos a cuáles son las características de los adolescentes de su barrio y de su iglesia. Una manera de lograr esta actualización es observarlos en los lugares donde ellos se juntan (escuelas, la puerta de las disco, hamburgueserías y demás). Otra manera recomendable es preguntarles a ellos mismos. Los jóvenes se sienten importantes cuando se les pregunta y por eso funcionan muy bien los cuestionarios y encuestas. Sacar a los jóvenes cristianos del templo y llevarlos a lugares públicos a hacer cuestionarios acerca del gusto y tendencias culturales no solo sirve a los líderes para estar actualizados sino que es una excelente actividad que los chicos agradecerán. Revistas, películas y programas de moda pueden bien ser oscultados para informarnos de qué es lo que los jóvenes están escuchando fuera de nuestro medio. Si nuestra misión es ser luz, ir por todo el mundo y predicar las buenas nuevas de salvación tenemos que prestar atención a que es lo que esta pasando a nuestro alrededor. Si queremos dar en el blanco con las preguntas que esta generación tiene, no podemos estar predicando siempre de la misma manera. Debeos hacer contacto con sus puntos de interés y sus códigos culturales. Siempre que ve alguna buena revista que tiene algo de tendencias juveniles, mi esposa me la compra porque sabe que quiero saber que es lo que se viene o qué es lo que a mis adolescentes les influencia cuando están en la escuela o expuestos a los medios masivos de comunicación.
Señal 5: Trabajan en Equipo
Los líderes juveniles efectivos saben que solos no pueden lograrlo todo. Entienden que Dios capacitó a su cuerpo con distintos roles y dones (1 Corintios 12:4-30) y que es tarea del líder equipar a otros para la tarea del ministerio también (Efesios 4:12). Los líderes efectivos también entienden que la misión es más importante que la posición. Por eso reconocen las habilidades de otros y les facilitan la tarea sumándolos al trabajo. Son tantas y tan complejas las necesidades de los jóvenes hoy que es imposible para un o una líder estar cerca de todos sus adolescentes a menos que sea un grupo verdaderamente reducido. Pero si el anhelo de un ministerio juvenil es multiplicarse hace falta mayor mano de obra. El liderazgo reconoce esto y dedica buena parte de su tiempo a reclutar voluntarios para su ministerio juvenil. Cuantos más líderes de calidad se tenga, más posibilidades de maduración y resolución de conflicto tendrán los jóvenes.
Los jóvenes no necesitan solo líderes atléticos que sepan tocar la guitarra y sean extrovertidos. Si algún miembro en el equipo de liderazgo tiene estas características sensacional pero hay jóvenes que se identificarían mejor con otras personalidades. Los mejores equipos son los que tienen una buena dosis de diversidad de intereses, personalidades, y edades. Tener líderes adultos involucrados por ejemplo, enriquece al ministerio con experiencia, contención y modelos.
Los líderes juveniles simplifican las tareas del ministerio consiguiendo y estimulando la gente adecuada para cada una de ellas.
Señal 6: Incluyen a los Padres
Tratar de interpretar a los adolescentes fuera del esquema familiar seria un cuadro incompleto. Por eso los líderes no deberían ponerse en situación de competencia con los padres sino aprender a trabajar juntos.
La adolescencia no solo llega para los hijos, también les llega a los padres aunque en un rol diferente. El punto clave para muchos es la llamada “brecha generacional.” Ser adolescente hoy no es lo mismo que ser adolescente en los setenta y esta realidad tiene diversas consecuencias. De todas maneras, la presente generación adolescente no puede desarrollarse positivamente sin el marco de estabilidad, comprensión y amor incondicional que los padres deben de brindarles y esto es reconocido por los líderes juveniles efectivos. Pero trabajar con los padres no siempre es fácil. Yo también he tenido padres que es mejor perderlos que encontrarlos. Pero los lideres efectivos se esfuerzan en lograr sumar al equipo de trabajo al menos a algunos padres que enriquezcan al ministerio con una imagen de familia y le de a otros padres mayor credibilidad. Hay buenos programas que se pueden hacer para ayudar a las familias a tener un mejor tiempo juntas y las fiestas son siempre una gran oportunidad: graduaciones, navidad, el día de la madre, padre, amistad y podemos inventar otras “fiestas” para empezar a incluir a la familia y celebrar ese diseño de Dios para la vida del ser humano.
Señal 7: Se Especializan
Históricamente en América latina se suele ver al ministerio juvenil como un escalón de ascenso al verdadero ministerio. Error! La escena irá cambiando en los próximos años. Más y más estudiantes de instituciones teológicas se darán cuenta que Dios está llamando a una generación de líderes que se especialicen en la tarea de evangelizar y discipular jóvenes. Desde hace poco más de una década en países como Estado Unidos y Corea más y más estudiantes han empezado a comprender el enorme desafío y la vitalidad que tiene el ministerio juvenil para la Iglesia de Cristo. A la luz de esto más y más seminarios fueron agregando materias de ministerio juvenil e incluso hoy se ofrecen maestrías y ya se empieza a hablar de doctorados en la especialización. Muy pronto esto se va a ver a nuestro continente.
Pero más allá de las posibilidades académicas está la razón eje del ministerio juvenil: los jóvenes necesitan líderes preparados. Ellos se merecen un liderazgo que pueda articular una filosofía sensata de por qué hacen lo que hacen, puedan interpretar las escrituras desde el contexto contemporáneo, entiendan las realidades interiores propias de la edad, sean creativos, suficientemente críticos y puedan comunicar visión y organizarse. Los lideres juveniles sobresalientes se toman su trabajo muy en serio, se compran libros de ministerio juvenil, consiguen diversos materiales y estudian dedicadamente como ser cada vez mejores lideres.
El plan de salvacion
1. El Plan de Dios
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de él. Por su amor, nos predestinó para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado. En él tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia. Él nos dio a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en el cumplimiento de los tiempos establecidos, así las que están en los cielos como las que están en la tierra.
Efesios 1:3-10
2. Tiene un propósito
Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual. Así podréis andar como es digno del Señor, agradándolo en todo, llevando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios. Fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, obtendréis fortaleza y paciencia, y, con gozo, daréis gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz. Él nos ha librado del poder de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.
Colosenses 1:9-14
3. El Hombre ha fallado
Como está escrito: “No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de víboras hay debajo de sus labios; su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran APRA derramar sangre; destrucción y miseria hay en sus caminos; y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos”.
Romanos 3:10-18
4. Y necesita ayuda
Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia. Entre ellos vivíamos también todos nosotros en otro tiempo andando en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos ; y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos). Juntamente con El nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús, porque por gracias sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe, pues somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.
Efesios 2:1-10
5. Esa ayuda viene de Cristo
Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguien tuviera el valor de morir por el bueno. Pero Dios muestra su amos para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Con mucha más razón, habiendo sido ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira, porque, si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.
Romanos 5:6-11
Activa el poder de Dios
La ley de la fe
Romanos 3:27 ¿Donde pues está la jactancia? Es excluida. ¿Por cuál ley? ¿De las obras? No; mas por la ley de la fe.
Pablo se refería a recibir a Jesús por fe y entrar en las provisiones por fe, la ley en el Antiguo Testamento justificaba al hombre por las obras, tenía que hacer sacrificios constantes para expiación, pero en Jesús la justificación es por fe es por el reconocer a Jesús como salvador, pero podemos afirmar que en Cristo hay una ley inmutable y es la ley de la fe
Ahora la fe actúa en nosotros, nos corresponde a nosotros el que podamos incorporarla a nuestra vida, la fe es la llave para el mundo espiritual, es la herramienta que Dios nos dejo para vivir en la realidad del Espíritu, ahí es donde se cumple la palabra que dice TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE, es en el mundo espiritual que somos capaces de hacer las cosas de forma sobrenatural, ahí no hay obstáculos, pasamos de ser un pequeño hombre a un poderoso gigante en Cristo Jesús.
Romanos 8:7 Por cuanto la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede.
La mente carnal no puede operar en la ley de fe de Dios. La fe obra en el corazón. Necesitamos entender que la fe es una fuerza espiritual.
La fe va a obrar pero tiene que ser desarrollada, aquí es donde muchos se han quedado sin entender. Simplemente porque usted crea que la Palabra de Dios está en la Biblia no quiere decir que las promesas van ha ser una realidad en su vida. Debe desarrollar fe en las promesas.
“Es pues la fe la certeza de lo que se espera la convicción de lo que no se ve”. Este pasaje resume muy bien cual es la actitud del que desarrolla la fe. Su actitud es de una espera con una certeza de que lo que se espera vendrá, ósea tiene una expectativa activa, no es pasivo, está constantemente declarando que viene no se duerme y espera que Dios haga todo, ni se queda en una simple esperanza de que tal vez vendrá, sino que camina en la Palabra y declara la promesa que espera que venga. Su convicción esta puesta en el Autor y Consumador de la fe, mira las cosas con los ojos del Espíritu.
Ahora déjame decirte que Dios te creó para grandeza, somos su cimiente, somos sus hijos, linaje escogido, nación santa, pueblo adquirido por Dios, llevamos la semilla de grandeza en nuestro interior, Dios nos ha capacitado para gobernar, Jesús declaró “TODAS ESTAS OBRAS SEGUIRÁN A LOS QUE CREEN, refiriéndose a que los milagros que Jesús hizo nosotros los podremos hacer. Ahora le pregunto ¿puede usted creer por fe en esto?, si responde que si entonces empiece a creerlo, confesarlo y a caminar en la Palabra, ejercite su confesión deje de confesar derrota, porque será un derrotado, si su confesión es negativa, su actitud será negativa y por ende su vida estará sumida en un ambiente de fracaso y derrota, pero si usted aprende a confesar con forme a la Palabra de Dios, su actitud estará revestida de poder de Dios, por ende su vida cambiará y será exitosa, es más usted se convertirá en uno que contagia la unción de Dios a los que le rodean.
Que estilo de vida desea vivir, está en sus manos Dios dice en su palabra en Deuteronomio en tus manos está la vida y la muerte escoge, es más la Biblia declara que el poder de la vida y la muerte está en la lengua, así que ¿qué esperas para cambiar tu confesión?
El poder de Dios se activa en tu vida, cuando mezclas una buena confesión, con un caminar en su Palabra por la fe, debes activar la fe, y como lo haces cuando oyes y declaras la Palabra, cuando constantemente estás declarándola, así como Dios le dijo a Josué “Nunca se aparte de tu boca este libro de la Ley; más bien, medita en él de día y de noche, para que guardes y cumplas todo lo que está escrito en él. Así tendrás éxito, y todo te saldrá bien”. Josué 1:7, que en tu boca tampoco se aparte la palabra, ahí es donde tienes la clave para que el poder de Dios sea una realidad en ti.
Te animo a que decidas a partir de hoy vivir bajo una confesión correcta en la palabra, vive por fe, escribe la Palabra en la tabla de tu corazón y se exitoso en todos tus caminos.
Dios te bendiga.
Viviendo según lo que valgo
Dios te quiere prosperar
1 Crónicas 4:9-10. El Señor ha dicho que lo invoquemos. Los que invocan el Nombre del Señor serán salvos. Yo soy heredero de Dios. Cuando David dijo: “¿Quiénes somos nosotros para darte a ti, si todo lo que tenemos viene de ti? Si Dios no te diera las cosas a ti en propiedad, no serías heredero, sino usufructuario, y tú no eres usufructuario, eres heredero de las cosas de Dios.
Cuando se habla de herencia, se habla de un legado. Tú eres heredero de Dios, coheredero con Cristo. Dios no tiene ningún problema que las cosas sean tuyas, porque sino, en la Biblia dijera “usufructuario”. Jesús murió y derramó su sangre para dejarnos una herencia, y en el nuevo testamento, lees “tu herencia”.
1Crónicas 4:10. “E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo:
¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal para que no me dañe! !Y le otorgó Dios lo que pidió!” Hoy te voy a enseñar cómo orar para que Dios te bendiga. Hay cinco razones por las cuales le debo pedir a Dios para que me bendiga. La primera está en el libro de 3 Juan 1:5. “Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos”. La voluntad de Dios es que prospere tu alma, tu cuerpo, tu economía. Una de las cosas que debes aprender es que ser próspero no es tanto tu deseo, sino el deseo de tu Padre.
Las doctrinas están ligadas a que Dios es tu Padre, porque nadie entiende los deseos de Dios para uno, a no ser que sea tu Padre. Las primeras palabras que el Espíritu Santo quiere que digas son “haba padre”. ¿Cuántos de los padres escogieron lo mejor que para sus hijos cuando nacieron? Usted deseaba lo mejor para ellos. La paternidad de Dios te quiere ver bien, porque ¿qué padre quiere ver mal a sus hijos? Ninguno, sino los que cada día los quiere mejor, por eso los manda al colegio, a la universidad, y ha dejado de comer para dárselo a sus hijos. La Biblia dice: “Amado, yo deseo prosperarte hoy y sanar tu cuerpo”. Es un deseo de Dios. Di conmigo: “Yo voy a pedirte, Señor, que me bendigas porque es tu deseo, y ahora es mi deseo también”.
2 Corintios 8:9. “Porque ya conocéis la gracia de nuestro señor Jesucristo, porque por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.”
¿En qué momento Jesús llevó tu enfermedad? ¿Lo hizo enfermándose o cuando llevó la cruz al calvario? ¿El estuvo enfermo o recibió la enfermedad en la cruz? ¿El llevó los pecados o fue hallado en pecado? ¿El fue pobre o se hizo pobre cuando en la cruz murió? Como un pobre, como enfermo con su llaga murió como un pecador en una cruz, como maldito y murió desnudo, sus vestiduras eran tan finas porque hasta las sortearon los romanos, él no fue pobre.
Lucas 8 dice que habían mujeres de la alta sociedad que le servían con sus bienes, todos los bienes de esas familias.
¿Jesús tuvo hijo? No. ¿Tuvo esposa? No. El podía vivir de una manera porque no tenía responsabilidades.
¿Tú crees que tu posición económica no le costo nada a Jesús? Lo que pasa es que no familiarizas la situación económica. Pero creemos que por sus heridas fuimos sanados; no creemos que se hizo pobre para sacarte de esa pobreza. El bajó al infierno para que tú no bajes. No creer que El se hizo pobre para que tú lo fueras. Tenía una razón de ser, era la redención.
¿Por qué quieren ustedes pagar el precio que El ya pagó? Pero no lo quieren creer, tenemos que creerle. “Yo le voy a pedir a Dios que me bendiga, porque es su deseo y porque El se hizo pobre”.
Tercera razón
Gálatas 3-13. “Yo ya fui redimido de toda maldición”. Hay maldiciones de generaciones, pero te puedo decir que la muerte de Cristo es más grande que cualquier maldición generacional. Vienen desde Adán, pero Jesús vino a quitarnos todo eso, con su sangre preciosa.
El no vivió en maldición, él fue hecho maldición, llevó el pecado, la enfermedad, vivió bajo la maldición, fue hecho maldito, pero no vivió bajo maldición. Cuando se trata de prosperar, ¿él fue pobre? ¡No! Se hizo pobre, son dos cosas muy diferentes. El quitó esa potestad, la quitó de en medio y la clavó.
Por eso no lleves crucifijo, porque la cruz no es símbolo de bendición, es símbolo de maldición. Yo no lo quiero ver así, si El está sentando a la diestra del Padre. No lo voy a recordar clavado en una cruz, maldito, lleno de llagas.
Yo fui como Agur, hasta prediqué y enseñé cómo orar, pero encontré la oración de Pablo, y dije “más de alguno está mal”. Tú debes decirle a Jesús hoy “perdóname y bendíceme todo lo que tú quieras”. Jesús no murió para hacerte millonario. Yo estoy hablando de la cruz, que el Hijo de Dios que vino a la tierra, tuvo que morir desnudo, ¿para qué? ¿Para que nos levantemos despreciando al Señor, y que hoy no te prospere? Entonces, ¿por qué murió desnudo, porque murió siendo pobre? Cuando tú vuelves tu mirada a Jesucristo, cuando El murió, entonces tú dices: “Es necesario que yo sea Santo, fuimos hechos libres, no necesitas pecar, lo que necesitas es orar”.
La cuarta razón por la cual el Señor te quiere prosperar está en:
Hebreos 6:11-12. “Señor, hazme un imitador, que por la fe y la paciencia hereda las riquezas”. Entonces, siempre habrá alguien que agarre la promesa antes que otros. En vez de ser criticador de aquellos que toman las promesas, debemos ser imitadores de ellos. Si tú todavía no tienes una promesa hecha en tu vida, ve e imita al que ya tiene la promesa.
Hebreos 6:13-14. “Dios juró”. ¿Qué necesidad tiene Dios de jurar si El dice que nunca juremos? Hay mandamientos que no tienen ninguna promesa. Como hay mandamientos, sin promesa, también los hay con promesas. La promesa de bendecirnos con abundancia, no para ti sino para Dios, es importante para que haya tenido que jurar. Si no lo fuera, ¿por qué jura? Una porque es importante, y la segunda es porque la gente no cree. Si Dios no te quisiera bendecir y sacar adelante a ti y a los tuyos, jamás lo hubiera jurado. Es muy serio estar bajo juramento cuando en un juzgado te ponen la mano encima de la Biblia. Ahora imagínate a Dios, jurando por él mismo, porque no encontró a nadie más grande que El.
Si Dios lo juró, ¿cómo puedes venir ante El y argumentar que la gente no puede salir adelante? ¿Entonces Dios mintió? No.
Si en tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra, ¿por qué no lo alcanzan algunas familias? Es porque algo han hecho. Pero al dejar de orar por enfermos porque algunos no sanan, estaríamos equivocados.
“Señor es tu deseo, te hiciste pobre, fuiste hecho maldito, y lo juraste; así que soy bendito, soy bendito”.
Y la última razón está en Génesis 39:2-3. “Mas Jehová estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio. Y vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano”.
Porque es un buen testimonio que tengas algo para ti y que tengas algo para alguien más, y que inclines tu cabeza para darle gracias a Dios, porque El nos ha dado esta comida. Es un buen testimonio tener para vestir tú, y para poder darles a otros, pues engrandece el nombre de Dios.
“Porque es su deseo, se hizo pobre, juró que lo haría, y es un buen testimonio”.
Es importante y necesario que tú recibas a Jesús. Voy a hacer una oración para recibir a Jesús en mi corazón. Señor Jesús, en este momento te abro mi corazón, perdona mis pecados y dame la vida eterna, creo que eres mi Señor y mi Salvador, porque tú me salvaste, soy una nueva persona.
La importansia del espiritu santo
La importancia del Espíritu Santo Imprimir
Capítulo: 1 2 Capítulo 1 de 2
En nosotros está el tesoro, lo que queremos darles a nuestros hijos. Muchas veces pensamos en quererles heredar el vehículo, terreno, negocio o casa, pero debemos heredarles también la Palabra, conducta, fe y educación. Timoteo tenía una fe que había existido en su abuela, su madre y ahora en él, la cual no era fingida dice la Palabra.
Muchos trabajan para dejar una herencia para sus hijos, pero de nada sirve que trabajen la herencia si no trabajan al heredero. Si se dedica a trabajar duro y no cuida a sus hijos, en poco tiempo sus hijos lo van a despilfarrar. De nada sirve dejarle una herencia a alguien que no tiene el carácter para manejarla. Todo el trabajo duro en pocos meses o años sus hijos lo van a despilfarrar, debe ser más inteligente y trabajar al heredero. Dios tiene una gran herencia que darnos, grandes bendiciones, pero de nada le serviría si no trabaja el carácter del heredero.
No es lo mismo que Dios te dé riqueza a hacerte rico, son dos cosas distintas; porque hay gente que puede tener riqueza, pero su carácter no es de rico, sus costumbres no crecieron. Cuando predicamos la Palabra de Dios, nunca lo hacemos a la billetera, sino al corazón de la gente. Usted puede tener una clase de cultura alta y no necesariamente económica alta. O puede tener una clase económica alta, pero cultural baja. Cultura viene de “cultora”. La instrucción del tora, la Palabra de Dios es lo que forma la cultura en el corazón. Por eso, dice la Biblia que somos la luz del mundo y la sal de la tierra. Habla de lo que somos, no de lo que tenemos. Somos la luz del mundo y la sal de la tierra. Dondequiera que vayas, tu conducta tiene que ser buena, plena, confiada en el Señor y al final, eso es lo que somos. El Señor habla que el buen Padre tiene cosas nuevas y cosas viejas, y el Padre Espiritual tiene que sacar del tesoro cosas nuevas y viejas para edificarlos.
En Mateo 13 se recordarán que dice “de dónde vienen esas señales. No están aquí sus hermanas, es este el carpintero”. El domingo pasado hablé de la parábola del carpintero y que el Señor escondió sus misterios no en la sinagoga, sino en la carpintería. El Señor me ha hablado que los carpinteros de hoy, los que son laicos, esconden grandes tesoros que Dios ha puesto en ustedes, en sus negocios, casa u oficina. Dios los tiene ahí para que bendigan a otros. Jesús nunca fue un ministro ordenado judío, ni siquiera fue levita, fue carpintero. Por eso, no les cabía en la mente que pudiera hacer milagros y tener señales, se escandalizaban de él como lo harán de algunos ustedes, porque a algunos de ustedes sin tener una profesión terminada o completa, Dios los va a bendecir, los va a levantar y van a decir: “¿De dónde tiene éste tantas cosas, de dónde tiene tanta bendición, si no conocemos a su familia?”. El tesoro se fue a esconder donde nadie lo iba a buscar, en una carpintería.
Hay muchos que discuten lo que va a pasar, lo que va a venir, pero no ven lo que está pasando. Un avivamiento se ve con lo que está pasando, es tiempo de milagros, de Palabra, de ganar almas. Hay avivamiento, los ciegos ven, los sordos oyen. Su Palabra dice en Mateo 13:10 “A mí me es dado saber los misterios del reino porque tengo su espíritu” Amén. Es un privilegio y un honor saber los misterios del reino, cómo funciona, pues es un misterio como tal, porque no es de este mundo. ¿Cuántos de ustedes cuando nacieron de nuevo y empezaron a practicar lo que dice la Biblia, se dieron cuenta que hay un mundo que creyeron que no conocían? Existe algo en la tierra, aquí en nuestro país que la gente no conoce, pero que sí está aquí, que se llama “reino de los cielos”. Tu ciudadanía no es de aquí, en tu cédula dice “guatemalteco”, pero tu nombre está escrito en los cielos, ya te censaron, levantaron las encuestas y estás inscrito allá. V 11-12 “Yo seré de los que teniendo me será dado más y no perderé lo que hasta hoy tengo, amén”. 13 “Por eso, les hablo por parábolas…” Lo voy a decir en chapín: “Para que no vean con los ojos, ni oigan con los oídos, ni con el corazón entiendan ni yo los sane, y ni se conviertan ni yo los sane”, porque está hablando a quienes les habló por parábolas para que no entiendan.
Es muy sencillo, en la sinagoga estaban discutiendo Escrituras y por ahí les dicen que en el monte de los Olivos está alguien enseñando de los lirios, de que no nos afanemos qué vamos a comer o qué vamos a decir. Y ahora dice que el trigo y la cizaña crecen juntos y que van a tirar una red y van a sacar pescaditos. “No le entendemos, déjalo ¿que más puede hablar un carpintero?” Decían ellos. Y El estaba con la multitud en el monte, hablando de los lirios del campo, declarando todos los misterios desde el inicio del mundo, y aquellos haciéndose bolas en la sinagoga. ¿De qué tipo de gente eres tú? ¿De la gente que desprecia esa sencillez, donde se ocultan las profundidades de Dios, o de los que se van a hacer bolas todo el tiempo y se van a complicar la vida? Jesús vino a enseñarnos a vivir, digan conmigo: “por una vida mejor”. ¿No vino Jesús a eso? Para darnos una mejor vida, para eso vino Jesús, para llevar una vida abundante a las demás personas y compasión al necesitado. El Señor sabía qué era lo que estaban haciendo.
En las parábolas, Jesús metió los misterios desde la fundación del mundo, pero ¿qué fue lo que verdaderamente escondió? ¿Un misterio o una bendición? Lo que escondió fue sanidad, prosperidad, salvación, es decir, que todas esas cosas se esconden en su Palabra. Cuando Jesús habló de las parábolas y se las explicó a sus discípulos, disculpe mi manera de hablar, pero escucharon el “cascarón”, y no lo que está adentro. Con el cascarón se quedaron los que no lo entendieron, pero a sus discípulos les dio lo que estaba adentro. Cuando tú lees la Palabra, tienes que ver qué viene dentro. ¿Cómo así, Pastor? Sí, es que la Palabra es una semilla, y esa semilla es lo que realmente nos transforma, y nos trae las bendiciones de Dios. Por eso dijo: “Al que tiene, le será dado más, y al que no tiene, aún lo que piensa tener le será quitado. Es decir, si tú eres una persona que ha dado fruto, se te dará más, pero cuídate, porque el mismo que da más, el mismo quita todo.
Marcos 4:13 El que no entiende la del sembrador, no entiende nada, pero el que logra entender esa, entiende todas, ¿por qué? Porque la parábola del sembrador es el fundamento para poder crecer en el reino de los cielos, y hoy la vas a entender mejor que nunca.
Mateo 13:18 Tenemos que entender que la Palabra de Dios no es de este reino, no es de los hombres, es del reino de los cielos. Entonces no funciona igual, el reino tiene un rey, el rey tiene principios, valores, leyes, reglas, promesas. Si tú quieres vivir de acuerdo a las promesas del Reino, te tienes que someter a sus principios. No mitad de un lado, y mitad del otro lado. No digas: “Yo le creo a Dios, pongo mi semilla y recojo mi cosecha, pero unos mis cuantos prestamitos no me caen mal”. Entonces ¿en qué quedamos? Termina todo endeudado, hasta el cuello, y te preguntas el porqué después, cuando El te dio unos principios y tú escogiste otros. Y si no crees y tomas otros principios, El no va a respaldar eso. Ten cuidado. ¿Estás en tu reino o en el de Dios, en el de los cielos? ¿En cuál te vas a mover al fin? Pero nosotros no queremos respetar los principios del Reino.
Lo mismo dice Marcos y lo mismo dice Lucas: que toma la Palabra que no se entiende. La toma, la roba. En Marcos 4:15, está la palabra “entender” que significa “recibir, retener”. Recibir la Palabra no significa entenderla en la mente, significa entenderla en el corazón también. Por ejemplo: “Mujeres, sujétense a su marido”. Ah, pero ¿cuál es la respuesta? “Usted porque no lo conoce”. No es que no la entienda, es que no la recibe. Rechaza esa Palabra, y empieza a poner mil excusas para no recibirla. Lo que quiere es no recibir la Palabra. Pero ¿quién robó la Palabra? Satanás. Hay muchas bendiciones metidas en la Palabra, pero la oímos con el corazón engrosado, no la recibimos, no nos convertimos a ella, no nos salvan, no nos sanan.
Pero cuando recibimos con un corazón sencillo la Palabra de Dios y decimos “si eso dice mi Señor, eso hay que hacer”, la Palabra funciona. La Palabra tiene mucho que ver con la tierra en la que se está sembrando.
Mateo 13:20-21, Marcos 4:16, Lucas 8:13 Venida la aflicción, la persecución, la tribulación o la prueba, tropiezan o se apartan. Dice que son de corta duración. En Mateo, Marcos y Lucas dice que creen por algún tiempo. No que no creen, sino que creen por algún tiempo. Los tres coinciden en algo: De las cuatro tierras o de las cuatro semillas que se sembraron, la que cayó en el camino, entre espinos, entre pedregales, buena tierra, sólo una menciona emociones y es en la de corta duración. Las emociones nos traicionan. Mencionan al que con gozo al instante recibe la Palabra y después dice que está afligido cuando viene la persecución, y tropieza o se aparta. La gente que es muy emocional dice “no sé por qué no resultó, yo que le creí a Dios por 20 horas y no vi resultados”. Esa gente es así en todo. Un día se quiere casar y en la luna de miel se quiere divorciar.
Aparentemente, brincan de emoción y usted dice WOW estos creyentes que tenemos acá, pero son porristas nada más. Se emocionan y reciben la Palabra con gozo, pero ese mismo al rato está bien atribulado, pero el que retiene la Palabra y la recibe no importa lo que tiene a su alrededor, si lo persiguen por la Palabra, si lo persiguen por lo que cree, si lo afligen, se mantiene creyendo constantemente porque es una persona de carácter.
¿Qué pasa con la mayoría de cristianos? Son unos “aleluyas” que aplauden, que brincan, que saltan, que hablan en lenguas, pero no tienen carácter. Se pasan diciendo cosas como: “lo que me hicieron”, “lo que me dijeron”, “no me llamaron”, “sólo para el reporte me llaman”. No parecen soldados, tiene más carácter un niño en un orfanato que ellos. ¿Eres tú de ese tipo de temperamento y carácter? Yo tuve que educar mi carácter. Yo era de los que me metía y me salía, hasta que mi mamá me habló y me dijo aquel dicho: “Tenés arranque de caballo y parón de macho. Arrancás como si fueras caballo de carrera y cuando te parás, no te mueve nadie de allí. En vez de ser constante”.
A muchos les cuesta ser constantes en venir los domingos. En once años que yo me congregué antes que fuera Pastor, creo que falté un domingo por año en promedio a la iglesia. “Ay, el hermano qué bendición,” dice usted. Pero usted podría ser de igual o de mucho más bendición si fuera constante. Lea la Biblia todos los días y si no puede todos los días, casi todos los días, sea constante, pero una vez a la semana, así tampoco. Ora cuando está necesitado y luego deja de orar. Lo que ganó orando, lo pierde cuando deja de orar porque lo que se gana orando, orando se mantiene.
Creen por algún tiempo. ¿Por qué si Dios te dio una Palabra no puedes permanecer creyéndola constantemente toda la vida hasta que veas el rostro del Señor en el cielo y llegues allá arriba y le digas “Señor, yo me mantuve creyendo la Palabra hasta este día, no importa qué pasó y aquí estoy”? ¿Cuántos creen que van a desarrollar ese carácter?
Para los que me dicen “Pastor, así soy yo, me emociono y a veces sí, a veces no y así soy yo y así me quiere Dios”. Sí, así te quiere Dios, pero no te puede bendecir. Eso se llama falta de carácter, y tiene que salir de eso si quiere que Dios lo bendiga, porque la semilla es la que contiene la bendición. Tú eres la tierra, Dios te pone la semilla, pero tú eres “de ahora sí, ahora no,” entonces se va la semilla. ¿Qué puede hacer Dios? Si Dios obra a través de su Palabra.
Yo no sé si ustedes todavía están creyendo en un Dios como el que creen muchos con un letrerito con una casita y una tacita que diga “Dios bendiga este hogar”. O muchos que no se identifican como cristianos si no le ponen un amuleto a su carro, un pescadito porque “talvez así no se lo roban”. Con todo y pescadito se roban el carro. Dejan la Biblia entre el carro abierta porque talvez así no se lo roban. Cambiaron los frijolitos rojos y los ajos por calcomanías.
Póngale la calcomanía, pero sea usted testimonio. Diga: “Yo rechazo en mi vida todo aquello que me puede convertir en alguien de corta duración, creeré a largo plazo”.
Tres cosas por las que Jesús murió
Tres cosas por las que Jesús murió
Nosotros solemos recordar a Jesús como el niño del pesebre, pero no se quedó en el pesebre, Él tenía que nacer, pero venía con el fin de morir.
Cuando Jesús nació en Belén, lo hizo en un pesebre, no porque sus padres terrenales tenían la intención de hacer nacer a su hijo entre animales, sino porque no se encontró lugar en el mesón. Jesús nació en un pesebre, pero Jesús no está ahora en el pesebre, está en un trono.
La primera cosa por la cual Jesús dio su vida por nosotros está en Efesios 2:8 donde dice: “Por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de nosotros, pues es don de Dios no por obra para que nadie se gloríe”. La salvación es un regalo de Dios, que no se consigue por obras, sino por la fe en el Hijo de Dios.
Algunas veces nosotros nos equivocamos y creemos que haciéndole una buena obra a alguien, Dios nos perdona el pecado que contra Él cometimos. Pero eso es como que si yo cometa un pecado contra mi esposa y le vaya a dejar un regalo a la vecina, y espere que por eso mi esposa me perdone. Debemos aprender a arreglar cuentas con quien las tenemos. Es contra Dios que todos hemos pecado, y ante Él debemos pedir perdón.
La primera cosa por la que Jesús vino es para perdonar nuestros pecados, y lo hizo dando su vida voluntariamente en la cruz del calvario. Él fue muy claro declarando lo siguiente: “Nadie me quita la vida, yo la pongo”. Eso es autoridad. Recibimos a Jesús en nuestro corazón para ser salvos. Pero somos salvos, no perfectos, porque no nos salvamos nosotros mismos, nos salva el Señor. ¿Qué es ser salvo por alguien más? Es como si tú vas en un barco y de pronto caes al agua y no sabes nadar, te vas ahogar; pero de pronto ves que alguien se lanza con un salvavidas y te saca. Pero no te salvaste tú mismo, te salvó alguien más. Por eso Jesús se llama Salvador, porque estando nosotros muertos en nuestros pecados, Él vino para salvarnos.
La Palabra dice que Él llevó nuestros pecados sobre el madero en su cuerpo. Si Él llevó tus pecados, es para que tú no los lleves, y por su sangre somos limpios.
Anteriormente vimos que la salvación es la primera razón por la cual Jesús murió. La segunda cosa por la que Jesús pagó el precio es la sanidad, y lo encontramos en 1 Pedro 2:24: “Quien llevó Él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero”. Esto quiere decir que uno tiene por motivación para la santidad el agradecimiento de que alguien más ya llevó nuestros pecados. Si Jesús ya llevó la fornicación, no es para que tú forniques; si Él llevó el adulterio, no es para que tú estés fijándote en alguien más. Si Jesús llevó todo ese tipo de pecado en el madero sobre su cuerpo, debe de inspirarte a querer vivir en santidad, porque Él tomó esos pecados siendo santo y justo. Si Jesús ya llevó los pecados en la cruz del calvario, tú no tienes por qué estarlos cometiendo, ya eres libre para no cometerlos. Él pagó el precio de nuestros pecados en la cruz. Tú puedes salir adelante de los pecados. Es la voluntad de Dios sacarte de allí.
La Palabra del Señor dice que: “Quien llevó Él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas” (1 Pedro 2:24-25). Es importante entender la segunda cosa por la que Jesús vino. Aquí la Biblia nos dice que por su herida fuimos sanos. Podemos ser sanos por la misma fe que fuimos salvos.
Para ser sano, debes de creerle a Jesús que Él pagó el precio para que un día fuésemos sanos, así como un día le creímos para ser salvos, así también le vamos a creer con todo el corazón para ser sanos de nuestras dolencias y enfermedades.
Jesús murió para que nosotros tuviéramos riqueza también. Esa es la tercera razón por la cual Él murió. No hemos entendido eso ni lo hemos creído de todo corazón. Aceptamos la prosperidad, pero no la hemos deseado, porque la relacionamos con ser avaros y ambiciosos. Pero la riqueza viene de la mano de Dios para sus justos.
La Palabra del Señor dice en 2 Corintios 8:9: “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos”. Algunas personas justifican su pobreza diciendo que Jesús fue pobre, pero ¿dónde dice que Jesús fue pobre? La Biblia no dice que Jesús fue pobre, dice que Jesús era rico y se hizo pobre. Las personas dicen que hay que seguir el ejemplo de Jesús siendo pobres, pero seguir el ejemplo de Jesús es hacerse rico primero, y después volverse pobre por amor a alguien. Lo mismo que aquel joven rico al que Jesús le dijo: “Vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres” (Lucas 18:22). Jesús no vino para dejarnos pobres, Él vino para sacarnos de la pobreza.
Recuérdate que el Diablo viene para robar, matar y destruir, pero Jesús vino para darnos vida, y vida en abundancia. Si bien es cierto, la vida como tal no consiste en los bienes materiales que poseamos. Jesús era rico y se hizo pobre para que nosotros con su pobreza fuéramos enriquecidos.
Cuando tú no te superas, le dices que no a tus estudios y le dices que no a las horas extras que necesitas trabajar para superarte, le estás diciendo a Jesús de forma indirecta que no te importa que se haya hecho pobre porque no vas a hacer nada por obtener la riqueza que te prometió.
Con la misma gracia que Jesús nos salvó y nos sanó, Él nos prospera. Dios nos saca adelante cuando nosotros sacamos todo prejuicio de nuestro corazón y le creemos. Dios quiere prosperarte, acéptalo.
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